Irán ha intensificado su confrontación contra Israel al lanzar un misil armado con una ojiva de municiones en racimo, el primer uso conocido de la controvertida arma en la guerra actual. La ojiva se rompió en el aire, esparciendo submuniciones mortales por el centro de Israel, y una de ellas golpeó una casa en Azor. Aunque no hubo víctimas, el ejército israelí condenó el ataque como un acto deliberado dirigido contra civiles. Las bombas de racimo son ampliamente criticadas por su peligro a largo plazo debido a las municiones sin detonar. Israel e Irán se encuentran entre los pocos países que no forman parte de la prohibición internacional de estas armas. El incidente marca una escalada peligrosa en tácticas con implicaciones globales.
Fuente: Times of India
