El gobierno francés cayó después de que el Primer ministro Francois Bayrou perdiera un voto de confianza crucial en el Parlamento el Lunes. Bayrou es el segundo primer ministro consecutivo del presidente Emmanuel Macron en ser destituido, lo que sumió a la nación en una agitación política y económica.
Una moción de censura en la Asamblea Nacional requiere al menos 288 votos para ser aprobada. La moción del Lunes recibió 364 votos, y el izquierdista New Popular Front y la derechista National Rally se unieron en oposición para poner fin a un enfrentamiento de meses por el presupuesto de austeridad de Bayrou.
Habiendo sobrevivido previamente a ocho mociones de censura, Bayrou convocó esta votación él mismo, en un intento por asegurar el respaldo de propuestas que pronosticaban casi €44 mil millones de euros ($52 mil millones de dolares) de ahorros para aliviar la carga de la deuda de Francia antes de que se presente el presupuesto en Octubre.
El primer ministro, que ha advertido repetidamente que la deuda nacional de Francia representa un peligro mortal para el país, pareció reconocer su destino. En un amargo comentario el Domingo, Bayrou arremetió contra los partidos rivales que, según dijo, se odian unos a otros pero unieron fuerzas “para derrocar al gobierno.”
Bayrou es el segundo primer ministro francés consecutivo en ser destituido tras la expulsión de Michel Barnier en Diciembre pasado después de solo tres meses en el cargo, y el sexto en servir bajo Macron desde que fue elegido por primera vez en 2017.
Según los informes, la destitución de Bayrou deja al presidente francés a elegir entre nombrar a un primer ministro socialista para dirigir un presupuesto en el Parlamento, ceder efectivamente el control de la política interna o convocar elecciones anticipadas que, según las encuestas, favorecen a National Rally de Marine Le Pen. Con los índices de aprobación de Macron ya alcanzando mínimos históricos, cualquiera de las dos opciones corre el riesgo de debilitar aún más su presidencia. Los analistas advierten que si los mercados pierden la confianza en la capacidad de Francia para controlar su déficit y su creciente deuda, el país podría enfrentar una agitación que recuerda al Reino Unido durante el breve mandato de Liz Truss como primer ministro.
El descontento público con el liderazgo de Macron se ha profundizado, y la última encuesta de Le Figaro muestra que casi el 80% de los franceses ya no confían en el presidente. Miles marcharon por París el fin de semana exigiendo la renuncia de Macron y portando pancartas que decían “Detengamos a Macron’ y ‘Frexit’”.
Fuente: RT
