Donald Trump a menudo se describe como impulsivo, caótico e impredecible. El profesor de la Universidad de Chicago, Robert Pape, argumenta que la descripción pasa por alto lo más importante de Trump: El tiene una estrategia.
La estrategia es el castigo. Trump amenaza o impone la máxima presión a sus oponentes (enemigos políticos internos, aliados, rivales y adversarios) porque el cree que el dolor los obligará a darle algo tangible a cambio. Pape dice que el problema es que el castigo falla con mucha más frecuencia de lo que funciona, particularmente en política internacional.
Ese marco ayuda a explicar la escalada de la guerra comercial de Estados Unidos con Canadá. Pape argumenta que los aranceles de Trump no están realmente arraigados en la economía internacional. Son políticas domésticas de MAGA proyectadas en el escenario mundial: ira entre los estadounidenses de cuello azul que creen que la globalización envió sus mejores trabajos de manufactura al extranjero, incluso a Canadá.
Markham Hislop y Pape discuten por qué Trump apunta a la manufactura avanzada canadiense, por qué Canadá debería resistir la coerción en lugar de ceder, por qué la estrategia de diversificación del Primer Ministro Mark Carney tiene sentido y por qué es probable que la presión sobre Canadá continúe incluso después de que Trump deje el cargo.
Fuente: Energi Media
