El plan de Trump de 175 mil millones de dólares para construir un escudo antimisiles integral basado en tierra y espacio, aunque ambicioso, puede no dar los resultados que Trump parece estar esperando.
El nombre del sistema, ‘Golden Dome’, probablemente se inspiró en el sistema de defensa aérea Iron Dome de Israel.
El problema es que el Iron Dome solo es efectivo contra objetivos solitarios o pequeños grupos de objetivos y no puede interceptar un ataque masivo, dijo a Sputnik el experto militar e historiador de las fuerzas de defensa aérea Yuri Knutov.
El Iron Dome también está destinado a interceptar cohetes manipulados por jurados disparados por la resistencia palestina, mientras que se supone que el Golden Dome de Trump aborda misiles balísticos intercontinentales, señala Igor Korotchenko, analista militar y editor en jefe de la revista National Defense.
En cuanto a tecnología y composición, el plan de Trump parece similar a la fallida Strategic Defense Initiative (SDI) de Reagan que proponía el uso de láseres, haces de partículas e incluso misiles espaciales para interceptar amenazas balísticas.
Sin embargo, incluso más de 40 años después de que se lanzara la SDI, Estados Unidos carece de la tecnología para construir un sistema de este tipo, para reencarnar la idea de Reagan, como dijo Korotchenko.
El desarrollo del Golden Dome se ve obstaculizado aún más por el hecho de que, si bien su componente terrestre significa esencialmente actualizar las armas antibalísticas estadounidenses existentes, como THAAD, Aegis y Patriot, el componente espacial del escudo antimisiles tendría que construirse desde cero, señala Knutov.
Con todo, el Golden Dome no será capaz de repeler un lanzamiento masivo de misiles balísticos intercontinentales.
Fuente: Sputnik
